19 de octubre de 2006

En este preciso instante

Ahora mismo,

alguien está apagando el despertador, y alguien se está poniendo el pijama
alguien acaba de perder el autobús, y alguien ha llegado a la última estación
alguien se está despidiendo con un beso de tornillo en el portal, y alguien se ha encontrado con las maletas en la puerta y una nota de su mujer
alguien no sabe que escribir, y alguien acaba de vender su primer libro
alguien lo ha perdido todo, y alguien ha encontrado sus recuerdos en el desván
alguien calla en el desierto, y alguien grita en una manifestación antiglobalización
alguien reza en la iglesia, y alguien canta en la ducha
alguien mata en algún lugar, y alguien mataría por sus pechos
alguien nace, y alguien muere

Y tú, mientras tanto, no sabes que hacer y te pones a leer esto.

24 de septiembre de 2006

Woody

El disparate de Bananas. El robot-humano de El dormilón. La metafísica de La última noche de Boris Gruchenko. Annie Hall y Diane Keaton. La idea de Zelig. El blanco y negro de Broadway Danny Rose. El tiovivo de La rosa púrpura del Cairo. La nostalgia de Días de radio. La neurosis de Delitos y faltas. La tormenta de Maridos y mujeres. El coro de máscaras de Poderosa Afrodita. El romanticismo de Todos dicen I love you. La mala leche de Celebrity. La sordomuda de Acordes y desacuerdos. La sesión de hipnosis de La maldición del escorpión de jade. Match point, de principio a fin.
Por todo esto, y todo lo que queda, muchas gracias, Mr. Allen.

23 de septiembre de 2006

De víctimas y modelos

Hace unos días, mientras volvía de la siesta al mundo de los vivos empecé a escuchar voces extrañas que hablaban de relación sentimental, de engaño, de manipulación. Al principio estaba algo desconcertado, pero poco a poco fui recobrando la conciencia. Y por fin, cuando desperté, el desconcierto fue mucho mayor. Las voces misteriosas provenian del nuevo programa de sobremesa de Antena 3, donde se debatía, a estas alturas, si el secuestro de la niña austriaca era o no un montaje. Así, la que hace unos días se convirtió en heroína nacional, la niña que todas las madres querían tener (sin que se la quiten durante ocho años, se entiende), estaba siendo ahora acusada de montajista, de manipuladora, y de tener planificada toda una campaña mediática para sacar fruto de su supuesta historia. Desde siempre, hemos creado a nuestros propios héroes para después poder cargárnoslos. Me froté los ojos. Intentaba asimilarlo. Pero era cierto. Un psiquiatra intentaba dar una explicación científica y coherente del comportamiento extrañamente maduro que presentó la niña en la entrevista más vista de los últimos años. Y, como contrapunto, una señora muy informada juraba y perjuraba que todo era falso. La niña no pidió ayuda cuando tuvo ocasión. La familia de la niña no era tan ejemplar como se pensaba. La niña quería al secuestrador. De pronto caí en la cuenta. A esa señora la había visto yo antes, defendiendo con la misma pasión que la ultima ex de alguien se habia metido tres rayas con el que no pudo entrar en Gran Hermano, y luego se habían ido a la cama juntos. Seguí esforzándome por entender algo. Y cuando por fin empecé a conseguirlo, cambiaron de escenario, y Jesús Mariñas empezó a hablar de la Operación Malaya. No pude más, cambié de canal.
Caí entonces en Cuatro, donde Boris Izaguirre y su sombra, Ana encantada de conocerme García Siñeriz, discutían sobre el último escándalo en el mundo de la moda: no permitir desfilar en Cibeles a aquellas modelos que transparenten la luz a través de su cuerpo. Es el tema del que ahora todo el mundo habla. El Indice de Masa Corporal es lo chic, y hay que ironizar y polemizar sobre ello para ser guays. Claro, entonces yo pienso, si se forman estos debates, es porque alguien no está de acuerdo con las medidas, valga la redundancia, adoptadas por el responsable de turno. Dicen que estar muy muy delgada no quiere decir estar enferma. Por Dios, que barbaridad, a quién se le ocurre. Y a la Siñeriz eso le parece lo más divertido del mundo. Y entonces, en un atisbo de lucidez, recordé que esa misma mañana tuve en mis manos algo así como el diario de una niña de 14 años que está empezando a tener problemas con la alimentación y con su cuerpo. Todavía no ha dejado de comer. De hecho, todavía mantiene un Indice dentro de la normalidad. Pero en su diario describe la batalla que está librando con la comida, y todas las estrategias que ha aprendido para equilibrar las calorías. Y lo que le jode verse gorda, y que lo que más desea en el mundo es volver a ser como antes, simpática y con amigos. Y que quiere salir de ahí como sea. Volví de mis pensamientos y ellos seguían ahí. Ahora la gente había empezado a mandar esemeeses a favor y en contra, y Boris seguía saltando encima de la mesa, y Siñeriz pasándoselo bomba de verse tan cool como sólo ella podía ser. Y pensé si esa niña estaría viendo el programa. Y si estaría tan indignada como yo. Miré el reloj. Se me hacía tarde. Me levanté del sofá y, sin pensarlo ni un momento, apagué la tele.

11 de septiembre de 2006

Alba y el chico de Barcelona.

Ayer un amigo entró aquí y me estuvo contando su historia. Dice que se conocieron una tarde de verano jugando al billar, que al principio no se dieron importancia el uno al otro, pero que empezaron a charlar y a caerse bien. Total, que al terminar la partida ya habían quedado para otro día. Y dice que a partir de ahí empezaron a verse con frecuencia, y se ponían a hablar de sus vidas, de sus gustos, de sus manías, de su color favorito y cosas así. También me cuenta que, a medida que se iban conociendo, se empezó a contagiar de la vitalidad que desprendía esa chica, que no hacía más que reirse, y que le gustaba que le hiciera reir. Además, dice que ella también disfrutaba con su compañía. Y así fue que un día el le preguntó si le quería, y se besaron, se desnudaron, e hicieron el amor. Pero de repente, un día, a el le entró el miedo y se echó para atrás. Y ella no volvió a ser la misma. Ya no se dejaba besar, y besó a otra persona. Pero a ésta también le entró miedo, y también se echó atrás. Aquello le rompió el corazón, pero dice mi amigo que también le ayudó a tenerla de nuevo más cerca. Y seguían hablando, y riéndose a carcajadas, aunque mi amigo sabía que él ya no le gustaba. Pero seguían buscando cualquier excusa para estar juntos y pasarlo en grande. Ella le enseñaba las fotos de su viaje a París, y él le contaba su vida. Cualquier cosa. Y dice mi amigo que, sin darse cuenta, han pasado ya dos años de aquello. Y que ahora, por las noches, se sienta a esperarla, y, que si no aparece, apaga el ordenador y se va a la cama. Por si los encontrais alguna vez, el nick de mi amigo es "Chico_de_ Barcelona", y el de su amiga, "Alba". Hace ya dos años que empezó esta historia, y todavía no han podido verse las caras.

26 de agosto de 2006

Por un Sistema Solar Tolerante e Igualitario

No es justo. Después de tantos años dando vueltas sin parar, haciéndolo igual de bien que los demás, ahora dicen que no, que no sirve, y que fuera de aquí. Por pequeñito, y por diferente. Pues no señor, Plutón no se merece esto. Y para demostrarlo, aquí estamos nosotros. Hay que hacer algo, y hay que hacerlo ya. Así que, colabora con la campaña "Por un Sistema Solar Tolerante e Igualitario" dejando aquí tu mensaje de apoyo, para que vean que no vamos a permitir que nos quiten un planeta así como así. Imaginate que un día la Tierra también se queda pequeña, y nos dejan fuera de órbita con una patada en el culo. Plutón, estamos contigo.

22 de agosto de 2006

Ella en la distancia

Ella está a tu lado, pero no puedes tocarla.
Ella no te mira, mira a través de ti.
Ella te habla sin dejarte entrar en su universo.
Pero cuando ella te toca, te mira, o te habla,
los mil kilometros que os separan se reducen a una partícula de polvo.

17 de agosto de 2006

No dejes de verlas

¿Qué tal, visitante? Espero que, aunque aún llevemos poco tiempo juntos, estés disfrutando de tus visitas por aquí abajo. ¿Sabes una cosa? He estado pensando que quizás vendría bien incluir algo que llamara la atención de la gente, algo que no tuviera ningún blog más. Y dándole vueltas y vueltas, al fin lo he visto claro: ¡Hay que poner listas con tus peliculas, libros y discos favoritos! ¡Seguro que con esto revolucionamos la blogosfera! Ah, ¿dices que eso ya lo tienen otros? Bueno, pues si lo tienen otros, será porque le gusta a la gente, ¿no? En fin, sea como sea, aquí te dejo mi primera lista con 10 películas que creo que nadie debería perderse. Además, si pinchas sobre cada titulo accedes a la ficha de la película en imdb.com, la base de datos cinematográfica más completa de la red. Eso si, está en inglés, aviso.
La verdad es que, de todas las películas que en el mundo son, es muy dificil seleccionar sólo 10. Así que, si te animas, colabora tu también con tu lista, que verás como al final nos queda la mar de chulo.

Sex Out

Los besos con sabor a vomitona en el botellón.
La primera vez en el lavabo de una discoteca.
El sexo oral con una prostituta.
El primer plano de una película porno.
Y, en medio de todo esto, ellos dos cenando con velitas a la luz de la luna.

14 de agosto de 2006

Este artículo no iba a ser así

"Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones" (A. de Saint-Exupéry: El Principito)


Estimados niños y niñas :

Tras conocer los últimos acontecimientos, el Hombre del Saco, el Monstruo del Armario, y quien suscribe, hemos celebrado una reunión de urgencia en la que hemos concluido que los adultos ya no nos necesitan para que os vayais a la cama. Así es, niños y niñas, ahora se bastan ellos solitos para aterrorizaros.
Vereis queridos niños, hace unos meses el Monstruo del Armario pasó por el dormitorio de una niña de cinco años llamada Alba. Pura rutina. Sin embargo, cuando se acercó a la cama, vio que la niña no estaba allí, lo cual le extrañó, ya que su familia no tenía prevista ninguna salida para esos días. Al día siguiente, el telediario nos informó de que Alba estaba muy grave en el hospital, y que todo el país temía por su vida. Al parecer, niños y niñas, los papás de Alba llevaban algún tiempo dándole palizas. Hasta que un día su cuerpo no pudo resistir más golpes. No os podéis imaginar el revuelo que se formó aquí. Aunque ya habíamos oido hablar de otros casos parecidos, este era el primero que tenía tanta repercusión en los telediarios y los periódicos. Lo que no nos cabía en la cabeza es que alguien pudiera hacer algo así con una niña pequeña. Hasta entonces, se suponía que los únicos que podíamos asustarles eramos nosotros, y que los papás y mamás estaban para protejerles. Pero empezamos a pensar que nos equivocábamos. Por suerte, Alba salió del coma y, por degracia, todo se olvidó y volvimos a la normalidad. Sin embargo, nosotros que os conocemos bien empezamos a pensar que estabais en peligro. Y hoy nuestras sospechas se han confirmado. Han vuelto a hacerlo. Esta vez ha sido un niño de dos años, Christian, pero no ha tenido la misma suerte. Niños y niñas, Christian ingresó ayer muerto en un hospital infantil. ¿La causa de la muerte? Exacto. Parece que de nuevo las palizas de un adulto, en este caso el padrastro del niño, han tenido algo que ver. Como podeis comprender, queridos niños, esta situación nos desborda. Por una parte, nos hemos dado cuenta de que, frente a estos sucesos, recurrir a nosotros para asustaros resulta, cuanto menos ridículo. Pero, por otra parte, hemos pensado que no podemos dejaros solos ante el peligro. Al fin y al cabo, todo lo que somos os lo debemos a vosotros. Así que hemos decidido hacernos cargo de vuestra protección, ya que aquellos que debían hacerlo parecen haber fracasado. Para empezar, vamos a estar muy pendientes de la hermana pequeña de Christian, de sólo dos meses, y que también presenta serios indicios de sufrir la incompetencia de los mayores.
Antes de despedirme me gustaría informaros de otra noticia, para que tomeis conciencia de la grave situación a la que os exponeis si dependeis de los adultos. Hace unas semanas murió una niña de doce años al intentar coronar un castillo humano en Cataluña. Si, de acuerdo, esta vez pudo deberse a un accidente fortuito, aunque la actividad entrañaba un riesgo considerable. Sin embargo, ese accidente podía haberse prevenido de una forma tan obvia que a todos se nos pasó por alto, y que al parecer algún iluminado por el sentido común ha decidido poner en práctica: ponerles a los niños un casco. Pero claro, ya han aparecido otros lumbreras que consideran que la medida es excesiva. E incluso, entre quienes lo defienden, encontramos a quien justifica su uso como respuesta a "una sensación de culpabilidad inconsciente". No señores, no metamos al inconsciente en esto. El uso del casco es necesario simplemente porque si un niño se cae desde esa altura, se mata.
Llegados a este punto, no podemos más que reafirmarnos en nuestro aviso, niños y niñas: Estais en grave peligro. Por todo ello, desde este mismo momento, os ofrecemos nuestros servicios en pos de vuestra protección, seguridad, y bienestar.
Un saludo afectuoso,
El Coco.

13 de agosto de 2006

Historia de una escalera

Hoy, al llegar aquí por primera vez, y mientras limpiaba el polvo para que las visitas encuentren el sitio acogedor, me he puesto a pensar en la cantidad de historias y personajes que han pasado por las escaleras del mundo mundial. Así, tenemos escaleras míticas, desde aquella de Lo Que el Viento se Llevó, o la que bajaba Norma Desmond en El Crepúsculo de los Dioses, hasta la escalera donde se escondía Norman Bates en Psicosis, o aquella que se derrumbaba bajo Tom Hanks en Esta Casa es una Ruina. Incluso hay una que tiene su propia historia, según la creó Buero Vallejo. Sin embargo, si miramos por debajo, también podemos encontrarnos con un Harry Potter que aún no sabe que es mago, o con el abuelo vampiro de La Familia Monster.
Y en estas divagaciones estaba cuando he terminado de preparar esto. No se, lo mismo nunca viene a vernos ninguna celebridad, aunque estoy seguro de que, con gente como tú, podremos alcanzar el glamour suficiente para entrar en el estrellato de las escaleras.

Bienvenidos a mi mundo

Muy buenas lector. Al fin lo he conseguido. Ya me siento un miembro más de la sociedad de la información. He dado el gran paso que me convierte en ciudadano del mundo. Ya me he abierto un blog. Así que ya puedo contar cosas y leer las que tú me cuentes a mí. Porque, como en todo blog decente que se precie, este va a ser un rincón para compartir ideas, gustos, opiniones, y lo que nos de la gana. Así que ya sabes, si tienes algo que aportar al mundo, pasa sin llamar, que aquí debajo la puerta siempre está abierta. Eso sí, ten cuidado al entrar que esto es más bajito de lo que parece, a ver si te vas a dar con el techo en la cabeza.